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#19: El auge y desplome de WeWork - Intermediate Spanish │Español Intermedio

April 07, 2022 Laura Sanz │The Spanish Iceberg Episode 19
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#19: El auge y desplome de WeWork - Intermediate Spanish │Español Intermedio
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Learn Spanish / Aprender español con la fascinante historia de WeWork, la compañía de cotrabajo o «coworking» que parecía que iba a comerse el mundo, pero que finalmente no fue así. Al menos de momento.

En el episodio de hoy analizaremos cómo esta compañía subió y cayó en picado cuando su misión era convertir el espacio de trabajo en un lugar acogedor.

Se trata de una historia muy interesante que incluye un líder carismático, edificios vacíos, mesas de ping-pong, un montón de dinero, el futuro del trabajo en oficinas, y litros y litros de café y cerveza gratis.

ℹ️ ¿Qué vamos a ver en este episodio?

ᐅ PARTE 1: INTRODUCCIÓN

ᐅ PARTE 2: EL AUGE DE WEWORK

ᐅ PARTE 3: EL DESPLOME DE WEWORK

ᐅ PARTE 4: PRESENTE Y FUTURO DE WEWORK

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¿Cómo puede una empresa estar valorada en 50 billones de dólares un día y de la noche a la mañana no valer prácticamente nada?

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Hola Icebergs y bienvenidos a GO FISH SPANISH (and something else), el pódcast de The Spanish Iceberg con el que mejoras tu español mientras aprendes nuevos conceptos sobre temas fascinantes.

Soy Laura Sanz y hoy vamos a hablar sobre el auge y el desplome de WeWork, la compañía de cotrabajo o «coworking» que parecía que iba a comerse el mundo, pero que finalmente no fue así. Al menos de momento.

En el episodio de hoy analizaremos cómo esta compañía subió y cayó en picado cuando su misión era convertir el espacio de trabajo en un lugar acogedor.

Se trata de una historia muy interesante que incluye un líder carismático, edificios vacíos, mesas de ping-pong, un montón de dinero, el futuro del trabajo en oficinas, y litros y litros de café y cerveza gratis. 

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PARTE 1: INTRODUCCIÓN

Puede que hayas escuchado algo antes sobre esta compañía. Quizás has trabajado en una de sus elegantes oficinas. Y si no tienes ni idea de qué es WeWork es básicamente una empresa que se dedica a alquilar oficinas.

Tanto si eres un trabajador autónomo y quieres trabajar en una oficina en vez de en tu casa como si eres una empresa y quieres tener un espacio de trabajo para tus empleados, WeWork te ofrece todo aquello que necesitas.

A menos que estés familiarizado con la historia de WeWork, probamente estés pensando: “¡Menudo episodio más rollo!” 

Nada más lejos de la realidad, ya que surgirán preguntas tan interesantes como:

·      ¿Cómo serán las oficinas del futuro?

·      ¿Cómo será de diferente la vida en la oficina después del COVID?

·      ¿Por qué las empresas tecnológicas suelen valer más que las tradicionales?

·      ¿Se puede crecer hasta el infinito y más allá?

Para responder a estas preguntas, tenemos que trasladarnos al verano de 2019 cuando WeWork se encontraba en la cima, en el punto más alto de su expansión. 

La compañía había recaudado más de 8000 millones de dólares de sus inversores con el único objetivo de crecer. Tenía oficinas en 32 países diferentes y más de medio millón de personas trabajando en ellas. Sus oficinas tenían café y cerveza gratis, mesas de ping-pong, sofás para echarse la siesta, etc.

Sus empleados asistían a festivales exclusivos de WeWork con todos los gastos pagados donde tenían la oportunidad de disfrutar de cantantes famosos.

La compañía tenía su propio jet privado y su fundador tenía una colección de inmuebles en las ciudades más emblemáticas del mundo repartidos entre Estados Unidos, Europa y Oriente Medio.

Entonces, llegó el momento de salir a bolsa. WeWork estaba preparada para que sus acciones cotizaran en la bolsa de valores con la esperanza de conseguir un valor de mercado de más de 50 billones de dólares.

Esta operación haría que su carismático director general, un israelí llamado Adam Neumann, los empleados con opciones sobre acciones y los primeros inversores recibieran una buena cantidad de dinero. 

Sin embargo, el desenlace fue bien distinto. En pocas semanas la cotización de WeWork se desplomó. ¿Por qué? Los inversores observaron más de cerca a la empresa y olieron algo sospechoso, sintieron que algo malo estaba ocurriendo.

Como resultado, Neumann fue despedido, así como miles de empleados, las oficinas se cerraron y la empresa luchó para evitar irse a la quiebra.

¿Cómo llegó WeWork a esta situación?

PARTE 2: EL AUGE DE WEWORK

Para averiguar qué sucedió, tenemos que retroceder 10 años en el tiempo y situarnos en la ciudad de Nueva York.

WeWork fue fundada en 2010 por dos amigos: Adam Neumann, el carismático israelí, y Miguel McKelvey, un estadounidense de Oregón.

Habían creado y vendido con éxito una empresa de alquiler de oficinas, y ahora tenían en mente planes más grandes e importantes. 

Esta visión de WeWork parecía provenir principalmente de Neumann. Se había criado en un «kibutz» en Israel, una especie de comuna, y quería imitar ese sentimiento de pertenencia a un grupo en el espacio de una oficina.

Por otro lado, McKelvey era arquitecto, aunque también había sido criado en otra comuna formada por cinco familias diferentes.

Por lo que ambos fundadores creían profundamente en el poder de la comunidad para unir a las personas.

Si tuviera que etiquetar sus funciones dentro de la compañía, Neumann era el vendedor, el que buscaba nuevos edificios para alquilar, cerraba contratos, inspiraba a futuros clientes con la visión de WeWork y recaudaba dinero de inversores. Y McKelvey, como arquitecto, se encargaba de diseñar los edificios.

El negocio principal de WeWork no era particularmente complicado. Consistía en alquilar grandes espacios de oficinas, a veces incluso, edificios enteros que luego reformaba con el objetivo de encandilar a un público joven y creativo. Más tarde, dividía estos espacios en oficinas más pequeñas y las alquilaba individualmente.

Para ponerte un ejemplo muy sencillo, si alquilaban un espacio de oficinas por     50 000 dólares al mes, y luego encontraban a 200 trabajadores autónomos que estuvieran dispuestos a pagar 500 dólares al mes, entonces WeWork cobraba 100 000 dólares en concepto de alquiler a los trabajadores autónomos.

La diferencia entre el pago y el cobro, 50 000 dólares, era su beneficio. 

La propuesta de negocio resultó muy atractiva para los inversores, así que WeWork empezó a nadar en dinero de personas que querían un trozo del pastel, ya que pensaban que habían encontrado el próximo Facebook o Google.

El CEO de la compañía, Adam Neumann, era un excelente «storyteller» o narrador de historias y una persona extremadamente carismática. Hablaba con acento israelí, medía casi dos metros y tenía una presencia imponente que cautivaba a cualquiera que lo escuchara.

Parecía que WeWork estaba haciendo algo que ninguna otra empresa hacía. Estaba transformando el espacio de una oficina en un lugar fascinante para trabajar. Había miles de empresas que hacían algo similar pero no igual. Eran aburridas y nadie soñaba con trabajar allí.

WeWork era una inspiración absoluta. La gente quería trabajar en una oficina de WeWork y la gente quería trabajar para WeWork.

Era como si WeWork hubiera encontrado la fórmula del crecimiento infinito. Encontrar un espacio de oficinas, firmar un contrato de alquiler por un período largo de tiempo, y repetir la fórmula una y otra vez. 

Lo único que necesitaba para alimentar la fórmula era: DINERO.

Aunque WeWork no solía comprar los edificios, tan solo los alquilaba, era un negocio muy intensivo en capital. Construir un imperio inmobiliario no era barato.

Por suerte, Neumann era un excelente vendedor. El dinero fluía hacia él como por arte de magia.

La inversión inicial fue de 15 millones de dólares de un promotor inmobiliario de Nueva York. Era una cantidad pequeña, comparativamente hablando, pero poco después las cifras ascendieron a cientos de millones y luego a miles de millones.

WeWork volaba alto y gastaba mucho más dinero del que ganaba.

En 2016 no era solo un «unicornio», el término utilizado por los inversores para una startup o empresa emergente valorada en más de mil millones de dólares. Ahora era un «decacorn», una empresa valorada en más de 10 000 millones de dólares. 

El crecimiento de WeWork parecía imparable.

Más tarde, una gran cantidad de dinero llegó proveniente de Japón. De un excéntrico pero brillante hombre de negocios japonés llamado Mayoshi Son.

Son había creado la empresa de tecnología japonesa SoftBank y se había ganado la reputación de ser un inversor excelente.

Fue uno de los primeros inversores en Yahoo, y posteriormente le dio 20 millones de dólares a un empresario chino conocido como Jack Ma para fundar Alibaba, el gigante chino del comercio por Internet.  

Son estaba buscando el próximo chollo, aunque ahora su objetivo era invertir en compañías que según él cambiarían el mundo a mejor.

Después de conocer a Neumann, creyó que había encontrado uno en WeWork. Son acordó invertir más de 4000 millones de dólares después de reunirse con Neumann durante solo 28 minutos.

Como te puedes imaginar, en ese momento WeWork era mucho más que una simple empresa que alquilaba espacio de oficinas.

Había cambiado su nombre a The We Company y había comprado y construido escuelas para niños, edificios para vivir e incluso negocios que nada tenían que ver con su negocio principal como fabricar piscinas con olas artificiales.

La visión de Neumann, o al menos lo que les estaba diciendo a los inversores, era que WeWork resolvería muchos de los problemas del mundo, el espacio de oficinas era solo el comienzo.

Un niño podría nacer en un We hospital, iría a una We guardería y trabajaría en una We oficina de manera que toda su vida giraría en torno a The We Company.

Puede que estés pensando que esto no tiene ningún sentido, que sea inverosímil, o tal vez incluso orwelliano, pero Mayoshi Son continuó creyendo en esta visión.

A medida que SoftBank invertía más y más dinero en la empresa, la gente de fuera se preguntaba una y otra vez qué estaba pasando.

¿Había algo que no habían entendido?

¿Cómo podía una empresa de espacio de oficinas valer tantísimo dinero?

Merece la pena hacer una breve pausa para entender cómo se valoran las empresas. Obviamente, es una cuestión complicada, pero lo relevante aquí es que sepas que las empresas de tecnología en general son valoradas más alto que las empresas tradicionales. Y este era el caso de WeWork.

Una de las principales razones es que el coste de satisfacer a más clientes es mucho menor para una empresa de tecnología, ya que la distribución de software es más barata.

Te pongo un ejemplo. Para una empresa que construye casas, el coste de construir 10 casas es más elevado que el coste de construir una sola casa. No es exactamente 10 veces, ya que hay costes compartidos pero casi.

En el caso de una empresa de tecnología que vende un determinado software, el coste adicional por vender más unidades de ese software es casi nulo. Cuesta casi lo mismo vender una unidad que vender 10, 100 o 10 000.

Esto significa que suele ser más barato, más fácil y más rápido crecer si eres una empresa de tecnología, y como resultado, tu valor de mercado es superior.

De esta forma, si eres una empresa de tecnología o convences a tus inversores de que lo eres, tu valoración puede aumentar significativamente.

WeWork hizo un excelente trabajo al convencer a sus inversores de que era una empresa de tecnología, que era una de las llamadas «plataformas para espacios de oficina», y su recompensa fue alcanzar valoraciones altísimas.

PARTE 3: EL DESPLOME DE WEWORK

Esta situación era solo la punta del iceberg. Por debajo de la superficie, WeWork estaba gastando dinero, estaba perdiendo más y más dinero cada mes.

Sin embargo, esto es lo que se espera en caso de empresas tecnológicas. Creas un producto excepcional, gastas más de lo que ganas para conseguir clientes, y luego, en algún momento en el futuro, eres rentable y todos están contentos.

 Así que WeWork gastó dinero como si no hubiera un mañana. Había comprado tanto espacio de oficinas y había alquilado tantos edificios que literalmente tuvo problemas para encontrar nuevas oportunidades. 

 Debido a que los propietarios de los edificios sabían cuánto dinero tenía WeWork, pedían tarifas más altas, lo que hacía que estos espacios no fueran tan rentables.

Por otro lado, WeWork tenía que ofrecer descuentos generosos para atraer clientes, incluso regalándoles un año de alquiler. Lo veían como una inversión a futuro, ya que después de que terminara el primer año, la empresa permanecería en la oficina de WeWork, pagando el alquiler, y todos estarían felices y contentos.

Pero una empresa no puede perder dinero para siempre, por lo que hubo presión para que WeWork saliera a bolsa. SoftBank y Mayoshi Son no podían apoyar a la empresa para siempre, y parecía que cotizar en bolsa era la única opción que le quedaba a WeWork para sobrevivir.

Fue entonces cuando todo empezó a ir de mal en peor. Cuando tuvo que ser más transparente para atraer a inversores, estos vieron algo sospechoso y se revelaron algunos de los excesos de la empresa.

 Además, hubo numerosas demandas contra la empresa, acusaciones de consumo de drogas por parte de Neumann, empleados que hablaron sobre el culto a WeWork, y bueno, en general comportamientos poco éticos y preocupantes que a los inversores no les gusta ver.

 WeWork había sido valorada en 47 000 millones de dólares, pero pronto se hizo evidente que los nuevos inversores no estaban preparados para tanto valor, y no se creyeron en absoluto la historia de que era una empresa de tecnología.

 Como consecuencia, tuvo que posponer su salida a bolsa. Entonces, llegaron los cambios drásticos para evitar quedarse sin dinero en efectivo.

 El primer cambio se produjo en la cúpula de la empresa. Neumann fue despedido de WeWork con una indemnización de 1700 millones de dólares y fue contratado como consultor con un salario de 46 millones de dólares al año. No está mal, ¿no?

 Por otro lado, miles de empleados de WeWork fueron despedidos pero con indemnizaciones más normalitas.

 Todo esto sucedió en el otoño de 2019, y más tarde, en la primavera de 2020 como recodarás, llegó el COVID-19 y las oficinas de WeWork tuvieron que cerrar.

 Por supuesto, todo el mundo estaba en un estado de semibloqueo, con personas trabajando desde casa, y sin mucha prisa por regresar a la oficina. 

PARTE 4: PRESENTE Y FUTURO DE WEWORK

Han cambiado su liderazgo y los excesos del pasado parecen quedar atrás. 

Entonces, ¿qué pasará con WeWork ahora? 

Solo el tiempo lo dirá, pero si me preguntan creo que una empresa como WeWork puede ser una respuesta a las preferencias laborales del futuro.

Según las encuestas, la mayoría de personas que se han visto obligadas a trabajar desde casa durante la pandemia sugieren que no esperan volver al entorno de oficina tradicional, donde se les exigía estar allí todo el día de lunes a viernes. Pero al mismo tiempo, no desean trabajar desde casa todos los días.

Entonces, quizás, solo quizás, WeWork podría ser exactamente lo que están buscando, y podría ser el ave fénix que resurge de sus cenizas.

Y con esto hemos llegado al final del episodio de hoy sobre el auge y el desplome de WeWork. Espero que no te haya parecido un rollo y, sobre todo, espero de corazón que te haya ayudado a mejorar tu español.

CTA 2 - ACCIÓN

Me gustaría recordar a los miembros de The Spanish Iceberg que ya pueden entrar al foro de la comunidad en Slack y empezar a charlar con otros icebergs sobre este episodio, y responder a preguntas como: 

Si trabajaste desde casa durante el COVID-19 y ahora has tenido que regresar a la oficina, ¿cómo te sientes?, ¿te gusta la idea?, ¿tienes flexibilidad?

¿Cómo sería tu situación laboral ideal? ¿Se parece a un espacio de WeWork?

Y como recordatorio final, si has disfrutado de este episodio y tienes ganas de más, comentarte que puedes seguir aprendiendo con todos los recursos de aprendizaje disponibles para este episodio: transcripción, subtítulos, explicaciones de vocabulario y gramática, plan de entrenamiento y acceso a QUIZLET con tarjetas de vocabulario de todos los episodios. 

Además, participa en las sesiones de grupo y en los desafíos de aprendizaje de nuestra comunidad, resuelve dudas y propón temas para nuevos episodios. 

¡Y no olvides que publico un episodio nuevo todos los jueves en tu plataforma de pódcast preferida! 

 Mi misión es convertir The Spanish Iceberg en el lugar más interesante para que estudiantes curiosos como tú, mejoren su español mientras se divierten.

El lugar en el que esto ocurre es thespanishiceberg.com.

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Has escuchado GO FISH SPANISH (and something else), el pódcast de The Spanish Iceberg, donde el contexto sí importa.

 Soy Laura Sanz, cuídate mucho y muchas gracias por estar al otro lado. 

 ¡Nos escuchamos en el siguiente episodio!

 [FIN DEL EPISODIO]

PARTE 1: INTRODUCCIÓN
PARTE 2: EL AUGE DE WEWORK
PARTE 3: EL DESPLOME DE WEWORK
PARTE 4: PRESENTE Y FUTURO DE WEWORK